1998
Helga de Alvear, Madrid
Escultura de sonido.
Cabina de construcción frágil y de equilibrio precario en la que dos bandas sonoras se emiten simultáneamente mediante cuatro altavoces que emiten hacia el interior en forma de loop aleatorio. Una de ellas emite la voz de un personaje anónimo que pide a Johnny una serie de requerimientos de tipo sexual; la otra consta de fragmentos musicales de aspecto grave y profundo que de forma independiente van interfiriendo la banda de voz.
Vacca sugiere que la intención del artista respecto a su obra puede tener un efecto diferente u opuesto en el receptor, especialmente cuando no hay intencionalidad comunicativa, característica ésta común a todas sus obras.



