1991
El local más in de Granollers en los 70 y 80 fue el Bar Beria. Muchas horas consumiendo y hablando de proyectos, entre otras cosas. Lo derruyeron en 2003.
En 1991 me invitaron a una exposición local, y se me ocurrió presentar un fragmento del revestimiento de la tarima que había detrás de la barra del bar. Como si fuese un cuadro.
La cosa, puesta en horizontal, podía mostrar un paisaje, o cualquier otra pareidolia, atacada por unas manchas alargadas que no eran nada más que el desgaste del revestimiento de linoleum que los camareros, con el paso del tiempo, fueron pisando en circular por la tarima.
Mostrar por tanto los pies en la cabeza. Un trabajo automático. Hecho con los pies. Por la cabeza.
La pieza, una vez finalizada la muestra, quedó en un almacén durante unos años y posteriormente se destruyó cuando la consideraron un deshecho. Buen final.
Al recuperar la fotografía en la que salgo arrancando la tarima, he querido reconstruir la pieza imitando el recuerdo que tengo en un dibujo aproximado y la turbia coincidencia de una puesta de sol turbadora.




